Somos libres, es un hecho. Todo lo que hacemos, pensamos o decimos, realmente, es algo que se puede escoger libremente, a pesar de que pueda estar más o menos condicionada por factores externos. El ser humano necesita estar constantemente tomando decisiones, cunado no hay decisiones que tomar, se puede entrar en un estado de desesperación. La libertad absoluta es algo que no podemos abarcar, y por eso el ser humano evita ser consciente de ésta a base de condicionarla de alguna manera en cualquier elección con todo tipo de condicionantes externos (leyes, religión, moral, etc). De ahí también la necesidad de establecer relaciones con otros seres humanos, necesitamos que los demás condicionen nuestras decisiones a través de los sentimientos, la presión social, etc. No hay remedio, estamos condenados a ser libres, con todo lo que ello implica. Irónicamente, solo queda resignarse a ser libres.